Entre manantiales cristalinos y laderas abruptas, Istán emerge como un oasis blanco en el corazón de la Sierra de las Nieves, a un suspiro del Mediterráneo y de Marbella. Su origen se remonta a una alquería andalusí protegida por torres vigía que aún susurran historias de frontera y resistencia. Tras la conquista de 1485 por los Reyes Católicos, el pueblo vivió la huella de las revueltas moriscas hasta su sofocación en tiempos de Felipe II. Repoblado después con familias llegadas de distintos rincones de la Península, Istán conserva una identidad forjada por el agua, la montaña y siglos de memoria viva.


