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Rutas Fluviales en la Cuenca del Río Turón (El Burgo)

Embárcate en una aventura fascinante por el Río Turón en el Parque Nacional Sierra de las Nieves. Descubre dos senderos, que te llevarán a través de paisajes impresionantes y lugares históricos. Además, no te pierdas la espectacular catarata del arroyo Blanquillo, una joya natural que te dejará maravillado. ¡Prepárate para explorar la belleza inigualable de este rincón escondido!

El Río Turón, nutrido por la fusión de arroyos y manantiales, encuentra su esencia en el caudal del arroyo de la Higuera, su principal tributario desde el sur. A lo largo de su recorrido, este río serpenteante se deleita con las aguas que emanan del sector oriental del pinsapar de Ronda, dando vida a un ecosistema diverso y exuberante que encanta a quien lo descubre.

Ruta Fluvial
Río Turón (El Burgo)

Su curso ondulante atraviesa una diversidad de paisajes: desde la árida Sierra Hidalga hasta los valles pintorescos adornados por pinares y encinares. Entre tajos de rocas carbonatadas, el Río Turón se abre paso, regalando vistas panorámicas impresionantes que cautivan a los visitantes y los transportan a un mundo de serenidad natural.

Este río es hogar de una rica diversidad de vida acuática, lo que lo convierte en uno de los ríos con mayor riqueza ictícola de la región. Aquí, la trucha común, catalogada en Peligro de Extinción, comparte su hábitat con barbos, bogas del Guadiana y otras especies de interés. Además, la cuenca del río alberga cangrejos de río y nutrias, contribuyendo así a la biodiversidad de este ecosistema fluvial

Presa El Dique - Río Turón - El Burgo, Sierra de las Nieves

Pero el Río Turón no solo es un testigo silencioso de la naturaleza; también es un guardián de la historia. Enclavado en el Parque Nacional Sierra de las Nieves, este rincón fue testigo de las antiguas rutas romanas y del paso del legendario bandolero andaluz, Juan José Mingolla Gallardo, conocido como “Pasos Largos”. No obstante, su mayor tesoro medioambiental es el extenso bosque de cornicabras arbóreas (Pistacea terebinthus), que refleja el celoso cuidado que se otorga a este paraje dentro del Parque Nacional Sierra de las Nieves.

Explorar el tramo del Río Turón en El Burgo es aventurarse en un mundo de belleza natural y descubrimiento constante. Cada paso revela una nueva maravilla de la naturaleza y cada rincón cuenta una historia fascinante que deja una huella imborrable en el corazón de quienes tienen el privilegio de recorrerlo. 

Aquí te presentamos detalladamente las dos variantes de este sendero, para que puedas elegir la que mejor se adapte a tus preferencias y habilidades.

Descubre las Variantes A y B del Sendero del Río Turón

Variante A: Un Paseo Tranquilo junto al Río Turón - Los Diques

Esta ruta de aproximadamente 1 hora y media de duración ofrece una caminata relajada junto al río. Comienza en El Burgo, donde los senderistas pueden seguir un camino sombreado que bordea el cauce, ofreciendo vistas espectaculares y la oportunidad de observar la flora y fauna locales. A lo largo del recorrido, se encuentran varios diques que regulan el flujo del río, formando parte del paisaje característico de la cuenca alta del Turón.

Partimos desde el antiguo puente, ansiosos por adentrarnos en la naturaleza que se extiende a lo largo de la orilla derecha del sereno río Turón. Este viaje nos sumerge en un paisaje encantador, donde las últimas casas del pueblo se desvanecen y nos encontramos rodeados de una exuberante vegetación.

A medida que seguimos adelante, una senda de tierra se despliega frente a nosotros, flanqueada por campos cultivados a un lado y el río al otro, abrazado por un denso bosque en galería. En este punto, nos encontramos inmersos en una rica variedad de plantas destacadas, tales como fresnos, olmos, álamos, chopos y varios tipos de sauces. Todo esto conforma un espectáculo cautivador para nuestros sentidos, con el murmullo constante del río y el fresco aroma del follaje que nos envuelve.

El DIQUE y eL LARGO

A lo largo del camino, envuelto en una frescura constante y sombras reconfortantes, el sendero se mantiene pegado a las sinuosas orillas del río. Aquí, entre charcas poco profundas, habita una pequeña comunidad de ranitas meridionales y curiosos gallipatos, añadiendo vida y movimiento al entorno.

Al rodear un meandro, dejamos atrás el antiguo molino de Requena, un testigo silencioso del paso del tiempo.

Más adelante, nos enfrentamos a una densa vegetación que nos obliga a buscar refugio en la cercana acequia. Pero pronto volvemos a la senda, atravesando un hermoso soto fluvial donde el canto de la oropéndola y el graznido del arrendajo nos acompañan en nuestra travesía.

Llegamos al Dique, donde nos sorprende la majestuosidad del muro de la zúa, con una profunda poza a sus pies. Con cautela, cruzamos la corona de la presa, admirando la fuerza del agua que se despliega ante nosotros.

Luego ascendemos hacia la pista, donde el GR-249 nos señala el camino de regreso. Un desvío nos conduce al Largo del Dique, un azud más pequeño que atrae tanto a bañistas como a los amantes de la tranquilidad del agua.

El regreso lo encaramos por un carril, esta vez en dirección opuesta a nuestra partida desde El Burgo. Sin contratiempos, llegamos de nuevo al puente sobre la carretera, cruzándolo con paso firme y dando fin a esta memorable jornada de exploración.

Variante B: Explorando el Curso del Río

Este recorrido, de aproximadamente 3.5 horas de duración y que abarca 12.6 km a lo largo del fascinante curso del río desde El Burgo por el GR-249 (El Burgo-Ronda), te guía a través de impresionantes cortados y canchales. Allí, podrás maravillarte con el imponente Dique del Nacimiento y la refrescante Fuente del Quejigo, mientras también tendrás la oportunidad de conocer la vida agrícola local en el cortijo de la Hierbabuena. El recorrido culmina en el pintoresco Dique de la Hierbabuena, brindándote opciones para continuar explorando hacia el Valle del Lifa o el Puerto de la Mujer.

La aventura comienza con el primer hito del recorrido: el imponente Dique, también conocido como el dique del Molino Caído, cuya presencia marca el inicio de una travesía llena de sorpresas naturales. A medida que avanzamos, podemos deleitarnos con vistas panorámicas de los cortados y canchales que rodean el valle, ascendiendo gradualmente y alejándonos del cauce del río. En este trayecto, nos encontramos con el majestuoso Dique del Nacimiento, el más alto y de mayor capacidad en esta región, cuya impetuosa surgencia alimenta el río y proporciona agua a los habitantes de El Burgo.

Continuando nuestro camino, nos encontramos con pequeños tesoros naturales, como la fuente del Quejigo y el cortijo de la Hierbabuena, dedicado a la actividad ganadera. Aquí, un cartel informativo nos brinda detalles sobre las actividades agropecuarias de la zona, enriqueciendo nuestra comprensión del entorno.

Dique del Nacimiento
y la Hierbabuena

El recorrido culmina con la presencia del último dique, el de la Hierbabuena, cuya función es regular el flujo de agua durante las épocas de lluvia, creando una pintoresca lámina que serpentea a lo largo del río. Aunque aquí finaliza el itinerario propuesto, aún queda la posibilidad de explorar más a fondo. Aquellos que deseen prolongar su aventura pueden optar por ascender por el GR-249 hasta el Valle del Lifa o dirigirse hacia el Puerto de la Mujer, donde pueden enlazar con el GR-243 de regreso a El Burgo.

En días de abundantes precipitaciones, se recomienda extender la excursión para contemplar el manadero conocido como El Fraguarón, un espectáculo natural fácilmente reconocible por su posición cercana al lecho del río, bajo una imponente piedra.

Curiosidades y Consejos:

Dado que nos encontramos en El Burgo y si contamos con suficiente tiempo, sugerimos explorar un tesoro natural que merece ser descubierto: la catarata del río Turón en el arroyo Blanquillo. El acceso a este maravilloso espectáculo natural es sencillo y cómodo, a tan solo 15 minutos en coche, por la pintoresca carretera MA-5401 que serpentea entre montañas y valles justo antes de llegar al cruce de Árdales y Casarabonela.

Una vez en el arroyo Blanquillo, se revela ante los ojos de los visitantes la imponente catarata del río Turón, una de las joyas naturales catalogadas como “Rincones Singulares de la Provincia”. Su esplendor varía con las estaciones y las caricias de las lluvias, alcanzando su máximo esplendor preferiblemente en primavera.

Rincón Singular
Catarata del Río Turón

Las aguas cristalinas caen desde una altura considerable, refrescando el entorno y creando una sinfonía de sonidos. El rugido del agua al precipitarse añade un toque de misterio y emoción al lugar, invitando a los visitantes a sumergirse en su encanto único. 

Rodeada de una exuberante vegetación, esta cascada se convierte en un escenario perfecto para los amantes de la fotografía de la naturaleza.

Muy cerca de esta maravilla natural se encuentra el dique Fuente de la Zorra, otro de los tesoros ocultos del río Turón. Sin embargo, es importante señalar que actualmente no cuenta con señalización ni homologación, y su acceso transcurre por senderos poco definidos y a veces cerrados por la densa vegetación, con desniveles pronunciados. Por tanto, se recomienda encarecidamente no intentar visitarlo ni cruzarlo en la actualidad, en aras de garantizar la seguridad de los excursionistas.

En resumen, la catarata del arroyo Blanquillo en el río Turón es un destino imperdible para aquellos que buscan conectar con la naturaleza en su estado más puro. Su belleza sobrecogedora y su atmósfera mágica hacen de este lugar un paraíso terrenal al alcance de quienes se aventuren a descubrirlo.

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