Del 10 al 13 de septiembre, Alozaina vuelve a rendir homenaje a uno de los grandes tesoros de la Sierra de las Nieves: la Aceituna Aloreña de Málaga. Música, gastronomía, tradición, cultura y fiesta se dan la mano en una celebración que este año estrena el reconocimiento de Fiesta de Singularidad Turística Provincial.
Hay paisajes que se contemplan y otros que, además, se saborean. En la Sierra de las Nieves, los olivares forman parte de ese segundo grupo. Basta recorrer las carreteras que conducen hasta Alozaina para entender que aquí el olivo no es simplemente un cultivo: es paisaje, memoria, economía y una forma de vida que ha pasado de generación en generación.
Cada septiembre, cuando el verano comienza lentamente a despedirse, el municipio se prepara para celebrar su Feria de la Aceituna, una de las fiestas más arraigadas del calendario local. Una celebración que encuentra en la Aceituna Aloreña de Málaga, protegida por Denominación de Origen, su gran protagonista y que en 2026 adquiere una dimensión todavía mayor al ser reconocida como Fiesta de Singularidad Turística Provincial.
Durante cuatro días, del 10 al 13 de septiembre, Alozaina se transforma en un gran escenario al aire libre donde las tradiciones rurales conviven con la música, la gastronomía, el deporte y las propuestas pensadas para disfrutar en familia. La fiesta se prolongará además hasta el lunes 14, jornada declarada fiesta local.
Feria de la Aceituna: Fiesta de Singularidad Turística Provincial.
- Una fiesta nacida del olivar
La Feria de la Aceituna coincide con uno de los momentos más importantes del calendario agrícola de Alozaina: el comienzo del verdeo, la recogida de la aceituna destinada a mesa.
Es precisamente esa conexión con el campo la que hace que esta feria tenga un carácter diferente. No se trata únicamente de una sucesión de conciertos y actividades, sino de una celebración que mira hacia el paisaje que rodea al municipio y hacia las personas que lo trabajan.
La Aceituna Aloreña de Málaga ocupa, por ello, el centro de la escena. En las calles y plazas de Alozaina se podrá descubrir su sabor, conocer las formas tradicionales de preparación y disfrutar de otros productos vinculados a la gastronomía local.
Uno de los momentos más genuinos será la degustación de Aceituna Aloreña aliñada al estilo pechero, acompañada de otros productos tradicionales. Y es que en esta comarca el aliño es mucho más que una receta: es un pequeño ritual doméstico, una herencia familiar y una manera de reconocer el territorio a través del paladar.
La tradición tendrá también su propia competición con el XVIII Concurso de Aliño de Aceitunas de Alozaina, donde los participantes volverán a demostrar que detrás de cada tarro de aceitunas existe una manera particular de entender el sabor.
XVIII Concurso de Aliño de Aceitunas de Alozaina
- Alozaina se viste de fiesta
La llegada de la Feria convierte las calles de Alozaina en un punto de encuentro para vecinos y visitantes. El programa de 2026 apuesta por una combinación de propuestas capaz de reunir diferentes generaciones alrededor de una misma celebración.
El deporte tendrá su espacio con torneos de petanca y encuentros de fútbol, mientras que la cultura llegará de la mano de la pintura y de las actuaciones musicales. La Banda de Música de Alozaina será una de las protagonistas de las jornadas festivas, llevando los pasodobles a la Plaza de la Constitución y acompañando algunos de los momentos más tradicionales de la celebración.
La música continuará durante las noches con actuaciones de Orquesta Sugar, Luis Muñoz Tributos, Grupo Aguardiente y DJ Celuu, junto a propuestas de copla como la protagonizada por Jesús González y Lidia Gómez.
Pero la Feria de la Aceituna también mira hacia la cultura popular andaluza. Los Verdiales, el flamenco y los tributos musicales compartirán protagonismo con actuaciones como las de Panda de Verdiales Raíces Las Moras, Curro García, Grupo Más Que Amigos y Legado, Tributo a El Barrio.
Una programación que, lejos de encerrar la fiesta en un único escenario, hace que Alozaina entera participe de ella.
- El Día de la Aceituna, corazón de la celebración
Entre todas las jornadas, el sábado concentra buena parte de la esencia de la feria con la celebración del Día de la Aceituna.
La Plaza de la Constitución se convierte entonces en el corazón de Alozaina. Allí se suceden la inauguración oficial, la Feria de Día, los reconocimientos vinculados al mundo del olivar y la elección de la Reina de la Aceituna.
También será un momento para poner en valor a quienes trabajan para mantener vivo este paisaje agrícola. En esta edición se reconocerá al olivarero del año, Miguel Oña Sepúlveda, así como la labor informativa y de promoción rural de La Opinión de Málaga y la defensa del territorio de la Asociación Valle Natural Río Grande.
Son reconocimientos que hablan de algo que va mucho más allá de un producto gastronómico: de una cultura rural que continúa necesitando manos, conocimiento y compromiso para seguir formando parte del paisaje de la Sierra de las Nieves.
- Cuando la gastronomía cuenta la historia de un pueblo
Viajar por Andalucía también significa sentarse a la mesa. Y pocas fiestas permiten entender un territorio a través de su gastronomía como esta.
Durante la Feria de la Aceituna, la Aloreña comparte protagonismo con otros productos tradicionales de Alozaina, creando una celebración gastronómica donde el visitante puede acercarse a los sabores cotidianos de la comarca.
La degustación de aceitunas aliñadas al estilo pechero será uno de los grandes atractivos de la jornada, pero el verdadero interés está en comprender todo lo que existe detrás de ese pequeño fruto: los olivares, el trabajo agrícola, las recetas transmitidas entre generaciones y el paisaje de la Sierra de las Nieves que hace posible su existencia.
Porque una aceituna puede parecer diminuta en la mesa, pero su historia comienza mucho antes, entre las ramas de los olivos que cubren las laderas de la comarca.
- Tradición y devoción
La Feria se celebra además en honor del Dulce Nombre de María, una dimensión religiosa que forma parte inseparable de la identidad de Alozaina.
La celebración incluye la solemne misa y la tradicional procesión, acompañada por la Banda de Música de Alozaina y el Reinado de la Feria. Es uno de esos momentos en los que la fiesta adquiere otro ritmo y el bullicio deja paso a una expresión más íntima de la tradición local.
En Alozaina, la cultura festiva y la religiosa conviven durante estos días de septiembre como lo han hecho durante generaciones.
- Una feria también para los más pequeños
El programa de 2026 reserva igualmente un espacio importante para las familias. Las atracciones, el Día del Niño, la fiesta de la espuma y diferentes propuestas infantiles convierten la feria en una celebración pensada para todas las edades.
Incluso la propia organización incorpora una iniciativa especialmente interesante: durante parte de cada jornada, la zona de atracciones permanecerá sin ruido, facilitando la participación de personas con necesidades especiales.
Es una pequeña decisión que refleja una idea cada vez más presente en las fiestas populares: que la celebración sea verdaderamente compartida y accesible para todos.
- Alozaina, una puerta a la Sierra de las Nieves
Más allá de la feria, visitar Alozaina en septiembre es una oportunidad para descubrir uno de los pueblos blancos que salpican las montañas de la Sierra de las Nieves.
Su posición entre olivares, sus calles encaladas y sus miradores permiten combinar la experiencia de la fiesta con una escapada por el entorno. Desde el Parque Mirador María Sagredo, uno de los espacios centrales de la programación, el paisaje se abre hacia las montañas y los campos que explican buena parte de la identidad de este rincón de Málaga.
Alozaina es, además, un municipio donde la historia y el paisaje aparecen estrechamente ligados. Su herencia andalusí, sus antiguas construcciones, el valle de Jorox y los paisajes agrícolas que rodean la localidad ofrecen motivos suficientes para prolongar la visita más allá de las jornadas festivas.
- Una celebración que mira al futuro sin olvidar sus raíces
La Feria de la Aceituna de Alozaina nació de una relación muy concreta entre un pueblo y su territorio. Con el paso del tiempo, aquella celebración se ha convertido en una cita capaz de atraer a visitantes que buscan algo más que una fiesta: quieren acercarse a una forma de vida.
La edición de 2026 refuerza precisamente esa identidad. La música y el entretenimiento comparten espacio con la gastronomía, el folclore, la devoción y el reconocimiento al trabajo agrícola. Todo gira alrededor de un mismo elemento: la aceituna como símbolo de un paisaje y de una comunidad.
Y quizá ahí reside el verdadero atractivo de esta feria.
En una época en la que viajar significa cada vez más buscar experiencias auténticas, Alozaina ofrece durante estos días la posibilidad de acercarse a una Andalucía que todavía conserva el pulso de sus tradiciones. Una Andalucía de plazas blancas, música en las noches de septiembre, aceite, aceitunas aliñadas, montañas y conversaciones a la sombra.
La Feria de la Aceituna es, en definitiva, una invitación a viajar despacio por la Sierra de las Nieves, detenerse en Alozaina y descubrir que detrás de uno de los productos más característicos de Málaga existe todo un paisaje.
Porque aquí la aceituna no solo se come.
Se cultiva, se aliña, se celebra y, sobre todo, se cuenta.
Y durante estos días de septiembre, Alozaina vuelve a contar su historia alrededor de ella.
CARTEL Y PROGRAMA OFICIAL














