Cuando mayo asoma en la Sierra de las Nieves, el paisaje se transforma en celebración compartida. Pueblos blancos abren sus puertas a cruces floridas, caminos romeros y mesas donde todo se comparte. Entre tradición y convivencia, cada encuentro mezcla devoción, música y gastronomía, creando una experiencia que une generaciones y convierte la fiesta en memoria viva del territorio local andaluza.
Hay territorios donde la primavera no llega: estalla. En la Sierra de las Nieves, mayo no es un mes, es un ritual colectivo que se escribe con flores, humo de parrillas, vino compartido y caminos que serpentean hacia ermitas blancas. Entre Ronda, Ojén, Igualeja, Casarabonela y Alozaina, las Cruces de Mayo y las romerías dibujan un mapa emocional donde lo sagrado y lo festivo conviven con naturalidad antigua. Aquí, cada cruz es un jardín efímero y cada romería, una declaración de pertenencia.
Las Cruces de Mayo y Romerías
- Ronda: la ciudad que desciende hacia la ermita
El calendario arranca con música y verbena. El 1 de mayo de 2026, la Plaza Pedro Pérez Clotet se convierte en un punto de encuentro donde la Verbena de la Santa Cruz de Mayo en Ronda 2026 despliega su carácter popular: barra a precios asequibles y la actuación del grupo Azukarai como banda sonora de una tarde que se alarga sin prisa. Es el preludio.
Un día después, el 2 de mayo a las 17:00, Ronda se detiene ante sus propias tradiciones con la Cruces de Mayo de Ronda 2026 en la Plaza de los Descalzos. Organizado por la Hermandad de las Angustias, este certamen transforma patios y rincones en composiciones florales donde la cruz —de claveles, buganvillas o papel— se convierte en centro estético y simbólico. Coros y Danzas aportan el pulso folklórico mientras vecinos y visitantes recorren un itinerario de belleza efímera, entre macetas, mantones y cerámicas.
Pero es el 3 de mayo, a las 09:00, cuando la ciudad se pone en movimiento. La Romería de la Virgen de la Cabeza de Ronda 2026 parte desde la Plaza de la Merced y desciende —literal y metafóricamente— hacia lo esencial. El desfile avanza por la Avenida Virgen de la Paz, cruza el Puente Nuevo, se adentra por la calle Armiñán, el Barrio de San Francisco y toma la carretera de Algeciras hasta perderse en carriles de tierra que conducen al recinto romero y a la ermita rupestre.
Este año, la tradición se adapta: el regreso se realizará al convento de Las Franciscanas debido al cierre de las Cuevas de San Antón por problemas estructurales. Lejos de restar, el cambio subraya algo que define a estas celebraciones: su capacidad de reinventarse sin perder el alma.
- Ojén: el sabor de lo compartido
En Ojén, la romería del 1 de mayo en los Llanos de Purla celebra el Día del Trabajador con una naturalidad festiva que mezcla campo y comunidad. La Romería de Ojén 2026 se vive desde primera hora con un ir y venir de vecinos y visitantes —facilitado por autobuses gratuitos— hacia un enclave donde el día se mide en gestos sencillos: pan, chorizo, morcilla y panceta asada hasta agotar existencias.
A las 13:00, huevos fritos para todos; a media tarde, reconocimientos y la música de Los Tirantitos. No hay prisa, solo convivencia.
El 3 de mayo, tras la misa de las 11:00, llega la bendición de las Cruces de Mayo de Ojén 2026: tortillas de bacalao, vino y encuentro vecinal en torno a la cruz.
- Romería de la Santa Cruz de Igualeja
En Igualeja, el 2 de mayo de 2026 la jornada arranca a las 12:00 desde la rotonda del Barrero, punto de partida de una romería que avanza sin prisa, entre castaños y caminos que invitan a quedarse. La Romería de la Santa Cruz se vive como un encuentro abierto, donde el trayecto es tan importante como el destino.
Ya en el entorno natural, la celebración se despliega en clave colectiva: arroz, barbacoa, música en directo y DJ acompañan un día pensado para compartir. Aquí, la tradición no se observa, se participa: se come, se baila y se habita en comunidad.
- Casarabonela: la cruz como escenario vivo
En Casarabonela, las Cruces de Mayo se viven con una intensidad estética y festiva que transforma el pueblo entero. El 2 de mayo de 2026, a partir de las 20:00, la Cruces de Mayo de Casarabonela 2026 despliega un recorrido de altares y espacios decorados donde la tradición se convierte en experiencia. La Cruz de la Veracruz, en la ermita y organizada por la Asociación Amigos de los Rondeles, acoge el concierto del grupo Más que Amigos, mientras que la Cruz del Lavadero propone un ambiente más festivo con A Contrarreloj y su repertorio de pop-rock.
Al mismo tiempo, rincones como la Cruz del Callejón de Juan Sánchez o la situada en Calle Jarea nº9 recuperan la esencia del altar tradicional, íntimo y detallista. Aquí, la cruz deja de ser solo símbolo: se convierte en escenografía viva y punto de encuentro, una invitación a recorrer el pueblo al caer la tarde, cuando la luz cálida resalta flores, bordados y cerámicas, y la música empieza a marcar, poco a poco, el ritmo de la noche.
- Alozaina: el latido de Jorox
En Alozaina, el 3 de mayo de 2026 no es solo una fecha: es una coreografía colectiva que arranca desde primera hora. A las 10:30, la carroza parte del casco urbano hacia Jorox, marcando el inicio de un camino compartido entre vecinos y visitantes, entre cantos, risas y el rumor constante de la sierra.
En la Mesa de Jorox, el tiempo cambia de ritmo. A las 11:00, la Santa Misa reúne a los romeros en torno a la cruz, centro simbólico de la jornada. Después, llegan el nombramiento de las nuevas mayordomas, los premios a las mejores cruces —auténticos jardines efímeros— y el eco del baile de los fandangos de Jorox, que conecta tradición y presente.
La romería continúa en el llano de la ermita, donde la convivencia toma protagonismo con música, chiringuito y encuentro compartido. Todo ello con un propósito solidario, en beneficio de la Hermandad de la Veracruz, en un día que define, sin palabras, la identidad de Alozaina.
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