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La fauna de la Sierra de las Nieves bajo la sombra del eclipse

El próximo 12 de agosto de 2026, la Sierra de las Nieves vivirá un extraño diálogo entre cielo y tierra. Mientras la Luna cubrirá casi por completo el Sol, la montaña verá transformarse sus señales de luz justo cuando el día comienza a rendirse. Aves, rapaces y mamíferos podrían responder a este desconcertante cambio, revelando durante minutos otra cara de la naturaleza.

El próximo 12 de agosto de 2026, la Sierra de las Nieves vivirá uno de esos acontecimientos en los que el cielo parece modificar por unos instantes las reglas habituales de la naturaleza. El eclipse solar no será total en Málaga —la totalidad recorrerá buena parte del norte de España, mientras que en Andalucía se observará como parcial—, pero la Luna llegará a ocultar aproximadamente el 95 % del disco solar en el entorno de Ronda.

Será, además, un eclipse peculiar. No ocurrirá a mitad de una tarde luminosa, sino cuando el Sol ya se encuentre descendiendo hacia el horizonte. En Ronda comenzará a las 19:43 h, alcanzará su máximo a las 20:38 h y finalizará aproximadamente a las 21:15 h. Después no habrá una nueva tarde: el Sol estará ya en su tramo final y la luz continuará descendiendo hasta convertirse en crepúsculo.

Para la fauna de la Sierra de las Nieves, esa combinación puede resultar mucho más interesante que el eclipse por sí mismo.

La fauna de la Sierra de las Nieves ante el eclipse

Los animales no necesitan saber qué es un eclipse. Su organismo interpreta las variaciones de luz, temperatura y otros estímulos ambientales como señales que ayudan a regular sus ritmos diarios.

Por eso, cuando el cielo pierde luminosidad de manera repentina, algunas especies pueden comportarse como si el día estuviera terminando. En eclipses anteriores se han observado aves que reducen o interrumpen sus cantos, animales diurnos que buscan refugio y especies crepusculares o nocturnas que adelantan temporalmente su actividad. Precisamente el eclipse del 12 de agosto está siendo considerado una oportunidad excepcional para estudiar estas respuestas mediante proyectos de observación y ciencia ciudadana.

En la Sierra de las Nieves, sin embargo, habrá una circunstancia que condicionará todo el episodio: la oscuridad del eclipse llegará cuando el atardecer ya esté muy cerca.

A las 20:38 h, el eclipse alcanzará su máximo en Ronda. Aproximadamente el 94,7 % del Sol quedará oculto por la Luna.

Será probablemente el momento de mayor alteración ambiental. La luz caerá de manera extraordinaria y el paisaje podrá adquirir durante unos minutos una apariencia crepuscular muy distinta de la que correspondería a una tarde de agosto.

Para las aves diurnas, este cambio puede traducirse en una reducción de la actividad. Algunas especies podrían abandonar el vuelo, dirigirse a sus posaderos o interrumpir temporalmente sus vocalizaciones. SEO/BirdLife ha señalado que durante los eclipses pueden producirse modificaciones en el comportamiento de las aves asociadas a la súbita desaparición de la luz.

En las grandes rapaces de la Sierra, como el buitre leonado, la situación tiene además un componente físico. Estas aves aprovechan las corrientes térmicas generadas por el calentamiento del terreno para ganar altura y desplazarse con gran eficiencia. Si el eclipse provoca un descenso de la temperatura superficial y debilita esas corrientes, el cielo podría quedar momentáneamente más vacío de grandes planeadores.

El águila real, el águila perdicera, el águila calzada o la culebrera también podrían reducir sus desplazamientos y sus estrategias de caza ante la pérdida de luz.

Pero conviene hablar de posibilidades, no de comportamientos garantizados. Cada individuo responderá dependiendo de dónde se encuentre, de la meteorología, de su actividad en ese momento y de las condiciones concretas del entorno.

En los cortados y laderas rocosas de la Sierra de las Nieves, la cabra montés podría ofrecer otra de las escenas más llamativas.

La desaparición repentina de buena parte de la iluminación puede favorecer una reducción temporal de sus movimientos. Los animales que se encuentren alimentándose en zonas abiertas podrían detenerse, permanecer alerta o buscar lugares con mayor protección.

No sería una reacción necesariamente espectacular. En la naturaleza, muchas veces los cambios más interesantes son precisamente los más silenciosos: un animal que deja de moverse, un grupo que permanece inmóvil o una actividad que se detiene durante unos minutos.

Para corzos, gamos y muflones, la disminución de la luz también podría favorecer comportamientos asociados al refugio y al crepúsculo. Los espacios abiertos pueden perder atractivo cuando la visibilidad disminuye y la vegetación densa ofrece una mayor sensación de seguridad.

Mientras buena parte de la fauna diurna reducirá su actividad, el jabalí pertenece a un grupo cuya rutina está más vinculada a las horas crepusculares y nocturnas.

Una caída excepcional de la luminosidad podría adelantar determinados comportamientos, como los desplazamientos o la búsqueda de alimento. La reacción no tiene por qué producirse en todos los ejemplares, pero el eclipse podría actuar como una señal ambiental extraordinaria capaz de modificar temporalmente el horario habitual.

Aquí aparece una de las paradojas más fascinantes del fenómeno: el mismo oscurecimiento puede hacer que unos animales se retiren mientras otros comienzan a activarse.

Esta será probablemente la particularidad más importante del eclipse en la Sierra de las Nieves.

Después del máximo de las 20:38 h, la Luna comenzará a descubrir progresivamente el Sol. La luminosidad volverá a aumentar parcialmente. Sin embargo, el Sol continuará descendiendo hacia el horizonte.

Por eso, no se producirá un auténtico regreso a la luz diurna.

Entre aproximadamente las 20:40 y las 21:00 h, el Sol irá recuperando progresivamente parte de su superficie visible, pero al mismo tiempo estará cada vez más bajo. La iluminación natural será cada vez más cálida y rasante.

Finalmente, alrededor de las 21:15 h, el eclipse terminará en Ronda y el Sol habrá alcanzado prácticamente el horizonte.

La secuencia será, por tanto, extraordinariamente rápida:

Desde el punto de vista de la fauna, esto significa que el eclipse funcionará como una especie de crepúsculo artificial que desemboca directamente en el crepúsculo verdadero.

Si el objetivo es descubrir cómo responde la fauna, el periodo más interesante no será necesariamente después del eclipse, sino los minutos que rodean al máximo, entre aproximadamente las 20:25 y las 20:50 h.

Será entonces cuando coincidan la máxima ocultación del Sol, la reducción extraordinaria de la luminosidad y el comienzo de la transición natural hacia el atardecer.

Las aves pueden reducir sus vocalizaciones o desplazamientos. Las rapaces pueden abandonar el vuelo. Algunos mamíferos diurnos podrían detenerse o buscar cobertura, mientras que especies crepusculares pueden comenzar a mostrar señales de actividad.

Y existe una oportunidad especialmente interesante para quienes realicen observación de campo: escuchar.

Durante un eclipse, el paisaje sonoro puede ofrecer pistas que el ojo no siempre detecta. El silencio repentino de determinadas aves, la aparición de vocalizaciones asociadas al crepúsculo o el cambio en la actividad de insectos pueden convertirse en indicadores de cómo el ecosistema está interpretando aquel extraño cambio de luz. SEO/BirdLife y otros proyectos de seguimiento están promoviendo precisamente la recogida de observaciones y sonidos para estudiar estas respuestas.

Resulta tentador imaginar que el eclipse provocará una noche repentina y que, al terminar, la Sierra volverá a iluminarse como si nada hubiera ocurrido. Pero en el caso de la Sierra de las Nieves esa imagen no es exacta.

El eclipse alcanzará su máxima intensidad a las 20:38 h, pero el Sol ya estará muy bajo. Cuando la Luna empiece a retirarse, el paisaje recuperará parte de la luz, aunque durante un periodo cada vez más corto porque el propio Sol estará desapareciendo por el oeste.

Por eso, para un animal que dependa de la luz como referencia temporal, la señal podría ser especialmente confusa: primero llegará una oscuridad anormal; después aparecerá de nuevo parte de la luz; y finalmente llegará el verdadero atardecer apenas unos minutos más tarde.

No habrá tiempo para que el ecosistema vuelva a instalarse plenamente en el ritmo diurno.

A partir de las 21:15 h, la Sierra entrará ya en su transición natural hacia la noche. Las especies diurnas habrán tenido tiempo de buscar sus refugios o posaderos y los animales crepusculares comenzarán a ocupar progresivamente el espacio que dejan libre.

La noche astronómica, que llegará bastante más tarde, alrededor de las 22:40 h, tiene un significado astronómico preciso, pero no debe utilizarse como referencia principal para explicar el comportamiento de la fauna. Para los animales, la transición relevante habrá comenzado mucho antes, desde la pérdida de luz del eclipse y, sobre todo, desde la puesta del Sol.

Es entonces cuando el paisaje volverá a pertenecer poco a poco a los habitantes de la noche.

El eclipse del 12 de agosto ofrecerá así algo más que una oportunidad para contemplar el cielo. Será también una ocasión excepcional para observar cómo un ecosistema responde a una alteración extraordinaria de una de sus señales ambientales más importantes: la luz.

La Sierra de las Nieves, con sus bosques de pinsapo, sus cortados, sus laderas y una fauna adaptada a los ritmos extremos de la montaña mediterránea, podrá convertirse durante unos minutos en un auténtico laboratorio natural.

No todos los animales reaccionarán igual. Algunos permanecerán indiferentes. Otros interrumpirán su actividad. Algunos buscarán refugio y quizá determinadas especies nocturnas aprovechen la oscuridad para adelantarse unos minutos a su rutina habitual.

Lo verdaderamente extraordinario será que todo ocurrirá al mismo tiempo.

Y después, cuando la Luna comience a descubrir el Sol, la Sierra no despertará de nuevo al día. Simplemente continuará su viaje hacia la noche.

A las 20:38 h, el eclipse alcanzará su máximo. Aproximadamente media hora después, la luz volverá a cambiar de aspecto mientras el Sol se acerca al horizonte. Y hacia las 21:15 h, el último resplandor desaparecerá detrás de las montañas.

Durante unos minutos, el cielo habrá conseguido alterar el reloj de la naturaleza.

Después, la Sierra de las Nieves volverá a ser exactamente lo que siempre ha sido: un territorio donde, cuando cae la noche, comienza otra vida.

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