Enclavado entre el mar y la sierra, Ojén celebra este 2 de agosto el 50º aniversario del Festival Flamenco Castillo del Cante. Medio siglo de arte jondo, tradición y emoción, convertido en cita imprescindible para los amantes del flamenco. Una noche irrepetible, con grandes voces y un legado vivo que honra la cultura andaluza en su forma más pura.
En las faldas de la Sierra de las Nieves, donde el susurro del monte se funde con la brisa del Mediterráneo, el encantador pueblo blanco de Ojén se prepara para vivir una noche inolvidable. Este 2 de agosto, el Festival Flamenco Castillo del Cante celebra su 50 aniversario: medio siglo de duende, de compás auténtico, de noches iluminadas por la pasión jonda. Cincuenta años de historia convertidos en rito; cincuenta años en los que Ojén se transforma, cada verano, en santuario flamenco.
El Castillo del Cante no es solo uno de los festivales más antiguos de Andalucía, sino también uno de los más queridos, respetados y auténticos. Y esta edición de oro lo celebra como se merece: con arte, con alma y con un cartel de ensueño que quedará grabado en la memoria del flamenco para siempre.
50º aniversario del Castillo del cante Ojén
- Un legado de cinco décadas
El Castillo del Cante no es un festival más. Nació en 1974, cuando un grupo de aficionados locales, con el apoyo del Ayuntamiento y la peña flamenca La Churruca, soñaron con traer a su pueblo el eco profundo del flamenco más auténtico. Para ello, contaron con la complicidad y el apoyo del gran Antonio Fernández Díaz «Fosforito», que apadrinó aquel primer cartel.
Desde entonces, cada primer sábado de agosto, Ojén se convierte en un templo donde el flamenco no se escucha: se respira, se siente, se vive. Por sus tablas han pasado leyendas como Camarón de la Isla, La Paquera de Jerez, José Mercé, Carmen Linares, Juanito Valderrama, El Cabrero, La Niña de la Puebla, y figuras del baile como Manuela Carrasco o Farruquito, que debutó aquí con solo ocho años. Cada edición ha sido una celebración del arte jondo en su forma más pura y emocionante.
- Cartel de oro para una noche irrepetible
La noche del 2 de agosto de 2025 quedará grabada en la memoria colectiva del flamenco. Con motivo del cincuentenario, el festival ha reunido a tres de los grandes pilares del cante contemporáneo: Arcángel, Miguel Poveda y Estrella Morente. Juntos, sobre un mismo escenario, protagonizarán una velada que promete ser histórica.
Arcángel, símbolo de la renovación desde el respeto, llega con su cante sobrio y luminoso, capaz de conmover sin artificios. Miguel Poveda, torrente de voz y emoción, mezcla tradición y modernidad como pocos, llevando el flamenco a otros territorios sin traicionar su alma. Y Estrella Morente, musa de lo jondo, canaliza la herencia de su linaje con una fuerza escénica arrebatadora y un arte que roza lo místico.
No es habitual ver a tres artistas de este calibre compartiendo escenario en una misma noche. No lo ha sido antes, y difícilmente se repetirá. Es, literalmente, una noche irrepetible: tres maneras de entender el flamenco, tres formas de sentir, una sola pasión común.
- El Castillo de Oro: homenaje a la cultura flamenca
En una edición tan simbólica, el festival también rinde homenaje a quienes han contribuido a mantener viva la llama del flamenco. El Castillo de Oro, máximo reconocimiento que concede el certamen, se entregará este año a personalidades e instituciones que representan la excelencia, el compromiso y la continuidad del arte jondo.
Miguel Poveda, Estrella Morente y Arcángel recibirán este galardón no solo por su talento, sino por su papel fundamental en la difusión, evolución y dignificación del flamenco en el siglo XXI. Junto a ellos, será homenajeado el histórico Festival Torre del Cante de Alhaurín de la Torre, otro bastión del flamenco tradicional que ha compartido misión y espíritu con Ojén durante décadas.
Cierra la lista de distinguidos el Dr. Pedro Navarro Merino, presidente del Colegio de Médicos de Málaga, por su implicación y apoyo continuo a la cultura en general y al flamenco en particular, entendiendo el arte como una necesidad vital y un derecho colectivo.
- El arte como experiencia
Lejos de los grandes auditorios, el Castillo del Cante conserva la intimidad que lo hace único. Cada agosto, el patio del colegio “Los Llanos” se transforma en un espacio sagrado donde el flamenco se vive con respeto y emoción.
Las entradas, disponibles en www.malagaentradas.com, están cerca de agotarse. Y no es para menos: este festival no es solo un concierto, es una vivencia profunda.
El cartel, obra de Daniel Espada Cerón, homenajea con elegancia los antiguos rótulos de cerámica de Ojén, fundiendo tradición y arte en un solo gesto.
- Ojén y la Sierra de las Nieves: tierra de duende
Más allá del festival, Ojén es un destino que seduce por sí solo. A caballo entre el mar y la montaña, este pueblo blanco es uno de los rincones más genuinos de la Sierra de las Nieves, declarada Parque Nacional por su riqueza natural y biodiversidad. Entre castaños, pinsapos, ríos cristalinos y senderos históricos, el visitante descubre un entorno que inspira recogimiento, arte y conexión con lo auténtico.
Sus calles estrechas y empedradas, su arquitectura tradicional, sus miradores que miran al infinito, y su legendario anís, convierten cada visita en una experiencia sensorial. En verano, Ojén no solo suena a flamenco: huele a jazmín, sabe a cocina serrana, y se ilumina con la hospitalidad de su gente.
CARTEL OFICIAL







