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Reapertura de los accesos a los pinsapares para vehículos a motor

Los accesos al área recreativa de Los Quejigales y a los miradores de Yunquera vuelven a abrirse tras el cierre por riesgo de incendios. Gracias a la reciente lluvia y al descenso del peligro, ahora es posible recorrer de forma segura los pinsapares y senderos. Disfruta del paisaje y recuerda cuidar y respetar este entorno natural único.

Se informa a los visitantes que, tras el reciente cierre motivado por el riesgo de incendios forestales, los principales accesos al área recreativa de Los Quejigales y a los miradores de Yunquera (Puerto Saucillo y Caucón/Luis Ceballos) quedan nuevamente abiertos al tráfico rodado.

El cierre se había establecido temporalmente con el fin de prevenir incendios y proteger los ecosistemas del pinsapar durante los días de mayor peligro. Gracias a las lluvias registradas en los últimos días y a la reducción del riesgo de incendios, se ha decidido reabrir estos caminos para el disfrute seguro de los visitantes.

Se recuerda la importancia de respetar las normas de seguridad y conservación del entorno natural, y se recomienda precaución al transitar por estas vías.

Senderismo en Otoño: Consejos y Rutas

El otoño es una de las estaciones más atractivas para recorrer los senderos de la Sierra de las Nieves, ya que la luz suave y los colores cálidos transforman los bosques en un espectáculo visual. Sin embargo, es importante tener en cuenta que esta época del año también presenta desafíos propios. Los días son más cortos y las temperaturas suelen ser más frescas, lo que exige mayor preparación.

Aquí te dejamos algunas recomendaciones para disfrutar de forma segura de las rutas de senderismo:

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Tostón Serrano: Tradición, Naturaleza y Sabores de Otoño

El otoño transforma la Serranía de Ronda en un mosaico de tonos dorados y cobre. Entre colinas y arroyos, los pueblos del interior malagueño celebran el Tostón, donde castañas recién asadas, senderos de castaños y tradiciones centenarias se combinan en una experiencia sensorial que despierta el gusto, la vista y el alma de quienes recorren estos paisajes.

Cuando noviembre se asoma a la Serranía de Ronda, el aire cambia de textura. El calor del verano se disuelve lentamente, y los valles del Genal, junto a las laderas de la Sierra de las Nieves, se tiñen de cobre, ámbar y carmesí. En esta estación, los pueblos del interior malagueño se transforman en escenarios donde conviven la historia, la naturaleza y la gastronomía. Es tiempo de Tostón, una tradición que despierta todos los sentidos.

El Tostón malagueño hunde sus raíces en la vida rural de antaño. Con la llegada del otoño y las primeras lluvias, vecinos de pueblos como Ronda, Tolox, Ojén, Istán, Parauta e Igualeja salían al monte a recoger castañas, símbolo de la cosecha que anunciaba el invierno.

Con el paso de los años, esta costumbre se entrelazó con las celebraciones del Día de Todos los Santos, convirtiéndose en un evento familiar donde la gastronomía se encuentra con la tradición y el paisaje. Cada castaña asada, cada plato de embutidos y pan de pueblo, remite a generaciones de serranos que han transmitido esta costumbre de padres a hijos.

Hoy, el Tostón sigue siendo una fiesta profundamente arraigada. Familias y amigos recorren la Sierra para visitar los pueblos donde aún se mantiene viva la tradición.

En Ronda, la ciudad histórica abre sus plazas y patios a la magia del Tostón, fusionando cultura y gastronomía; especialmente en el Barrio de San Francisco, donde las familias se reúnen en torno a las brasas y el aroma a castañas asadas impregna las calles.

En Tolox, el aire puro de la Sierra de las Nieves se mezcla con el perfume de las castañas a los pies del Torrecilla; en Ojén, plazas y rincones públicos se llenan de actividades; en Istán, las familias comparten el ritual junto a fuentes y patios; en Parauta, vecinos y visitantes mantienen viva la costumbre en plazas y callejuelas; y en Igualeja, donde nace el río Genal, la tradición se disfruta rodeada de montañas y arroyos cristalinos.

La jornada se acompaña con música local, charlas y el compás del chacarrá, el ritmo serrano que marca la banda sonora del otoño malagueño.

El Tostón no se entiende sin su entorno. En otoño, la Serranía de Ronda se transforma en un mosaico de tonos dorados y cobrizos, cuando los bosques de castaños tiñen las laderas del Valle del Genal y la cercana Sierra de las Nieves. Caminar por sus senderos, que enlazan los pueblos blancos de la zona, es sumergirse en una experiencia sensorial: el crujido de las hojas secas bajo los pies, el aroma a tierra húmeda y el murmullo constante de los arroyos crean una sinfonía perfecta para esta estación.

Entre los recorridos más emblemáticos, la Ruta de la Castaña atraviesa el llamado Bosque de Cobre, un paisaje otoñal único en Andalucía que une los pueblos de Parauta e Igualeja. A lo largo del camino se suceden colinas cubiertas de castaños, arroyos cristalinos y miradores naturales desde los que el valle se abre como un lienzo de oro. También aparecen antiguos secaderos, cortijos de piedra y los primeros indicios del invierno. De dificultad media y gran belleza paisajística, esta ruta es ideal para quienes buscan vivir el otoño con todos los sentidos.

Desde este itinerario se enlazan otras rutas igualmente atractivas, como la que parte de Tolox hacia el Castañar del Puerto de Janón, donde el aire puro de la Sierra se mezcla con los tonos dorados del bosque. Otra alternativa recorre el camino que une Juanar con El Pozuelo desde Ojén, ofreciendo vistas panorámicas del valle y contacto directo con la vegetación autóctona. El Camino de Ojén a Juanar, con sus vistas al Mediterráneo, o el Sendero de los Molinos de Istán, donde el agua y la historia se entrelazan entre ruinas y vegetación, completan este mosaico de rutas que convierten la Serranía, el Genal y la Sierra de las Nieves en un auténtico paraíso otoñal.

Fiestas Populares del Tostón de Castañas

El Tostón es una tradición que combina espíritu festivo y memoria. Desde primeras horas de la jornada, muchas personas comienzan visitando el cementerio, honrando a sus seres queridos y dejando flores y recuerdos. Más tarde, la comunidad se reúne en plazas, patios y hogares para compartir castañas, conversación y recuerdos, creando un ambiente de cercanía y complicidad.

Esta celebración se convierte en un hilo que une generaciones, donde el recuerdo de quienes ya no están se entrelaza con la calidez de la convivencia. Entre risas, historias y sabores tradicionales, la festividad no solo honra a los difuntos, sino que también fortalece los lazos familiares y vecinales, manteniendo viva la memoria y el sentido de pertenencia.

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