Después de unos mil metros de recorrido llegamos a una bifurcación en la que tomamos el camino de la izquierda que nos guiara, traspasando una cancela de hierro, al Parque Botánico El Cerezal, espacio catalogado como Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo. El lugar está rodeado de mucha vegetación e incluso con mesas y bancos para comer, pudiendo observar una gran variedad de vegetación: Palmitos, lentiscos, acebuches y algarrobos, especies originales características del encinar que coexisten junto al pinar.
Tras cruzar el parque tomamos un sendero a nuestra izquierda que nos introduce en un túnel a oscuras que discurre bajo la carretera. Desde aquí iniciamos la subida hacia el Refugio de Juanar.
Ascendemos por un sendero que al principio discurre pegado al cauce de un torrente seco “Arroyo Almadán”, una vez distanciandonos de él. Durante el recorrido iremos observando masas de alcornocales centenarios junto con otras, como pinares, lentiscales, acebuchales… y una vegetación verde muy frondosa, debido a la humedad que aporta la cañada y el propio arroyo.
Este tramo del camino, será una de las partes más agradables del itinerario, empezara a coger altura entrando en una zona de pinar con suelo arenoso. Desde este lugar comenzamos a tener unas impresionantes vistas de las montañas que nos rodean, como el Cerro Nicolás, con sus 1.022 m, nos servirá de orientación, y si observamos hacia abajo, podemos ver la costa mediterránea Una vez alcanzado el Juanar, y el fin de la primera parte de la ruta, llegamos a las un poste con varias señalizaciones, una de ellas nos indicaba el camino a seguir para iniciar la segunda parte de la excursión. Desviándose a la derecha, bajamos al Hotel-Refugio de Juanar.
En el inicio, del segundo tramo que nos guía a Monda existe un panel con un mapa donde se reflejaba el recorrido a seguir. Este tramo empieza en la senda José Lima dirección norte, pasando por el arroyo de juanar, y por un bello entorno debido a la diversidad de vegetación y arboleda.
Esta senda desciende hasta el arroyo seco que discurre paralelo a la carretera, después del cual comenzamos una subida, algo pronunciada, según vamos ascendiendo podemos visualizar el municipio de Ojén y detrás el Valle del Olivar. Los siguientes tramos se alternan entre senderos y pistas por el amplio pinar de los Llanos de Purla, hasta llegar a la antigua carretera de Monda a Marbella, junto al viejo puente, donde tomamos el desvío, pasando bajo el gran puente metálico.
Poco después llegamos a una compleja encrucijada de caminos. En este punto, el GR 243 plantea dos opciones: la que nos llevaría hasta Istán, y la que tomaremos hacia Monda. Siguiendo el carril nos lleva entre fincas de cultivos hasta llegar al único tramo de sendero que se conserva del viejo trazado, donde aún perdura el típico empedrado. Los bancales circundantes fueron antaño cultivados y las albercas cumplen su función como depósitos de aguas destinadas al riego de algunas huertas a orillas del arroyo. Seguiremos descendiendo hasta llegar a Monda un hermoso pueblo a los pies del cerro de la Veleta declarado Paraje Pintoresco, Sitio Histórico y Bien de Interés Cultural.